Por Mercedes Lafourcade 12 de octubre de 2026

¿Más de 20 tipos de dislexia? Lo que revela la neuropsicología cognitiva

¿Todos los escolares con dislexia presentan las mismas dificultades para leer?

La respuesta es no. Aunque habitualmente hablamos de dislexia como una única condición, las investigaciones en neuropsicología cognitiva han identificado numerosos perfiles de alteración de los procesos lectores.

En 2018, la investigadora Naama Friedmann y el investigador Max Coltheart publicaron un trabajo titulado Types of Developmental Dyslexia, en el que describieron 19 tipos de dislexia del desarrollo, asociados con dificultades en diferentes componentes del sistema lector.

Sin embargo, la investigación ha continuado avanzando. En abril de 2023, durante una conferencia en el Collège de France, Friedmann señaló que se habían identificado más de 20 tipos de dislexia, relacionados con alteraciones en distintos componentes del procesamiento lector o en las conexiones entre ellos.

Esta perspectiva nos invita a reconsiderar una cuestión fundamental: dos escolares pueden presentar dificultades lectoras semejantes y, sin embargo, tener comprometidos procesos cognitivos diferentes.

Comprender estas diferencias tiene consecuencias importantes para la evaluación y la intervención psicopedagógica.

1. La dislexia no se manifiesta de una única manera

Cuando pensamos en dislexia, solemos imaginar dificultades para reconocer palabras, confusiones entre letras, errores de lectura o una velocidad lectora reducida.

Sin embargo, no todos los escolares presentan estos indicadores de la misma forma.

Algunos tienen dificultades para identificar correctamente las letras; otros las reconocen, pero alteran su posición dentro de las palabras. También encontramos lectores que tienen problemas para decodificar palabras desconocidas, mientras que otros logran hacerlo, aunque con un esfuerzo considerable.

Estas diferencias no son menores.

Desde la neuropsicología cognitiva, la lectura se entiende como un sistema formado por diferentes procesos que intervienen en el reconocimiento, la decodificación y el acceso al significado de las palabras.

Una alteración en alguno de estos procesos puede producir un patrón particular de dificultades.

2. De los 19 tipos descritos en 2018 a más de 20 en 2023

En su publicación de 2018, Friedmann y Coltheart analizaron los diferentes componentes del sistema lector y describieron 19 tipos de dislexia del desarrollo.

Su propuesta se basa en modelos cognitivos que distinguen dos grandes grupos de procesos:

Dislexias periféricas: afectan etapas tempranas del reconocimiento visual y ortográfico de las palabras, como la identificación de las letras, su posición y su asociación con una palabra determinada.

Dislexias centrales: afectan procesos relacionados con las rutas léxica y subléxica, que permiten reconocer palabras conocidas, transformar grafemas en fonemas y acceder a representaciones lingüísticas.

Posteriormente, en una conferencia titulada Dyslexia: How can we understand it, detect it and intervene?, realizada el 19 de abril de 2023 en el Collège de France, Friedmann explicó que se habían identificado más de 20 tipos de dislexia.

Según la investigadora, cada uno de estos perfiles puede relacionarse con alteraciones en diferentes componentes del sistema lector o en las conexiones que permiten intercambiar información entre ellos.

Estas alteraciones pueden producir distintos tipos de errores y dificultades con determinadas clases de palabras.

Es importante aclarar que no se trata de más de 20 diagnósticos clínicos independientes, sino de una clasificación cognitivo-neuropsicológica que intenta explicar la diversidad de los mecanismos afectados durante la lectura.

La importancia de esta perspectiva no reside solamente en ampliar la cantidad de categorías, sino en comprender por qué diferentes estudiantes pueden cometer errores distintos al enfrentarse a las mismas tareas.

3. ¿Cómo se manifiestan los diferentes perfiles de dislexia?

La clasificación comprende diversos perfiles principales y variantes más específicas. A continuación, presentamos algunos de los patrones descritos desde la neuropsicología cognitiva.

Dislexia por posición de letras

El lector identifica las letras, pero presenta dificultades para conservar su posición dentro de la palabra.

Por ejemplo, podría leer «calor» como «claro».

El problema no reside necesariamente en reconocer las letras, sino en procesar correctamente su orden.

Este tipo de errores puede observarse especialmente en palabras que, al intercambiar determinadas letras, forman otra palabra existente.

Dislexia atencional

Se caracteriza por dificultades para asociar correctamente las letras con las palabras a las que pertenecen.

Cuando se presentan varias palabras próximas, algunas letras pueden migrar de una palabra a otra durante la lectura.

Es importante no confundir este perfil con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Aunque su nombre incluye la palabra «atencional», describe una alteración específica del procesamiento ortográfico.

Dislexia por identidad de letras

La dificultad se relaciona con la identificación de determinadas letras, que pueden sustituirse u omitirse durante la lectura.

El lector puede presentar errores incluso cuando las letras aparecen de forma aislada.

Este patrón se diferencia de la dislexia por posición de letras porque el problema principal no es determinar dónde está ubicada una letra, sino reconocer cuál es.

Dislexia por negligencia

Se caracteriza por errores que afectan preferentemente a uno de los extremos de las palabras.

Pueden observarse omisiones, sustituciones o adiciones de letras, especialmente al comienzo o al final.

El patrón de errores resulta fundamental para diferenciarla de otras dificultades en el reconocimiento ortográfico.

Dislexia visual y dificultades del procesamiento ortográfico

Algunas alteraciones del procesamiento visual-ortográfico pueden producir errores en el reconocimiento de palabras que comparten características gráficas.

También se han descrito dificultades relacionadas con el mantenimiento temporal de las representaciones ortográficas durante la lectura.

Su identificación requiere analizar cuidadosamente qué tipos de estímulos provocan errores y en qué condiciones aparecen.

Dislexia superficial

En este perfil, el lector presenta dificultades para utilizar las representaciones ortográficas almacenadas de las palabras y depende en mayor medida de los procedimientos de conversión entre grafemas y fonemas.

Esto puede afectar especialmente la lectura de palabras cuya pronunciación no puede obtenerse correctamente mediante reglas habituales.

En lenguas con ortografías menos transparentes, como el inglés, este patrón puede producir errores de regularización.

En español, donde las correspondencias entre grafemas y fonemas son relativamente consistentes, su manifestación puede ser diferente y requiere una evaluación adaptada a las características de nuestra lengua.

Dislexia fonológica

Se caracteriza por dificultades para utilizar los procedimientos de conversión entre grafemas y fonemas.

Una manifestación característica es la dificultad para leer pseudopalabras o palabras nuevas, mientras que algunas palabras familiares pueden reconocerse correctamente.

Por ejemplo, un escolar puede leer una palabra conocida, como «mariposa», pero presentar dificultades importantes al intentar decodificar una pseudopalabra.

Este perfil resulta especialmente interesante porque permite explorar el funcionamiento de la ruta subléxica, fundamental para aprender a leer palabras desconocidas.

Dislexia por procesamiento de vocales

Se caracteriza por dificultades específicas en el procesamiento de las vocales.

Pueden aparecer omisiones, sustituciones, adiciones o cambios de posición que afectan especialmente a estas letras.

Las manifestaciones descritas dependen de las características del sistema ortográfico de cada lengua, por lo que no deben trasladarse automáticamente al español.

Dislexia profunda

La dislexia profunda se caracteriza principalmente por la producción de errores semánticos durante la lectura.

El escolar sustituye una palabra escrita por otra relacionada con su significado, aunque ambas tengan formas ortográficas y fonológicas diferentes.

Por ejemplo, puede leer «pasto» como «hierba», una sustitución semántica que también he observado en mi práctica psicopedagógica.

Friedmann y Coltheart (2018) describen este fenómeno utilizando ejemplos como la lectura de lime (lima) como lemon (limón) o sour (agrio).

Este tipo de sustitución se denomina paralexia semántica.

En la dislexia profunda también pueden observarse dificultades importantes para leer pseudopalabras, errores morfológicos y diferencias en el desempeño según las características semánticas de las palabras.

Sin embargo, es importante señalar que una sustitución semántica aislada no permite identificar una dislexia profunda. Su caracterización requiere analizar el conjunto de procesos lectores y la consistencia de los patrones de errores.

4. ¿Por qué existen tantos perfiles diferentes?

La lectura es una actividad cognitiva compleja que requiere la participación coordinada de diferentes procesos.

Para leer una palabra, necesitamos identificar visualmente las letras, reconocer su posición, establecer relaciones entre la información ortográfica y fonológica y, cuando corresponde, acceder a su significado.

Estos procesos no funcionan de manera completamente independiente, sino que interactúan a través de diferentes componentes y conexiones.

Por eso, una dificultad puede manifestarse de distintas maneras dependiendo de qué operación esté comprometida.

Por ejemplo, dos estudiantes pueden cometer errores al leer palabras desconocidas, pero las causas cognitivas de esos errores pueden ser diferentes.

Uno podría tener dificultades para establecer correspondencias entre grafemas y fonemas, mientras que otro podría presentar problemas para mantener o ensamblar correctamente la secuencia fonológica.

De manera similar, los problemas para reconocer palabras conocidas pueden relacionarse con diferentes componentes del procesamiento léxico.

La diversidad de perfiles no significa necesariamente que existan dislexias completamente independientes, sino que una misma dificultad general de lectura puede involucrar mecanismos cognitivos distintos.

5. ¿Qué implica esta perspectiva para la evaluación psicopedagógica?

Uno de los aportes más relevantes de estos estudios es la importancia de analizar cualitativamente el desempeño lector.

No alcanza con conocer cuántas palabras lee correctamente un estudiante o cuánto tiempo necesita para completar un texto.

También necesitamos observar:

El análisis de estos indicadores puede contribuir a formular hipótesis sobre los procesos lectores comprometidos.

Sin embargo, un error aislado no permite determinar un subtipo de dislexia. Es necesario considerar patrones consistentes de desempeño, utilizar instrumentos apropiados y evaluar las características individuales del estudiante.

Los errores de lectura no son solamente respuestas incorrectas: también pueden proporcionar información sobre cómo está funcionando el sistema lector.

6. ¿Todos los perfiles requieren la misma intervención?

Esta es probablemente una de las preguntas más importantes para quienes trabajamos en intervención psicopedagógica.

Si los procesos comprometidos pueden ser diferentes, las necesidades de intervención también pueden variar.

Un estudiante con dificultades en la conversión grafema-fonema puede necesitar un trabajo especialmente sistemático sobre las correspondencias entre letras y sonidos.

Otro, cuya principal dificultad se encuentre en la consolidación de representaciones ortográficas, puede beneficiarse de actividades orientadas al reconocimiento preciso y progresivamente automatizado de las palabras.

También puede ser necesario intervenir sobre la identificación de letras, el procesamiento de sus posiciones y el ensamblaje fonológico.

Esto no significa que exista un tratamiento completamente diferente y científicamente validado para cada uno de los más de 20 perfiles descritos.

Significa que una intervención fundamentada debe combinar procedimientos de eficacia conocida con una evaluación cuidadosa de las necesidades particulares de cada estudiante.

Comprender qué procesos están comprometidos puede ayudarnos a seleccionar objetivos de intervención más precisos.

7. ¿Qué debemos considerar en español?

Una precaución importante es que gran parte de la investigación sobre estos perfiles se ha realizado en lenguas con sistemas ortográficos diferentes del español.

Las características de cada lengua influyen en la manera en que se manifiestan las dificultades lectoras.

En español, las correspondencias entre grafemas y fonemas son relativamente consistentes. Esto puede permitir que algunos escolares alcancen una precisión adecuada, aunque continúen presentando dificultades importantes en la velocidad y automatización de la lectura.

Por eso, no podemos trasladar automáticamente todos los ejemplos y criterios de otras lenguas a nuestra práctica clínica.

Necesitamos investigaciones, instrumentos y procedimientos de evaluación adecuados para escolares hispanohablantes.

Esta consideración también es importante para interpretar los distintos perfiles propuestos por la neuropsicología cognitiva: un mismo mecanismo alterado puede manifestarse de manera diferente dependiendo de las características de la lengua escrita.

8. Una mirada más precisa sobre la dislexia

Los trabajos de Friedmann y Coltheart, junto con las investigaciones posteriores, nos recuerdan que la lectura es una actividad cognitiva compleja.

Dos escolares pueden obtener puntuaciones similares en una prueba de lectura y presentar perfiles de dificultades diferentes.

Por eso, además de identificar la existencia de una dificultad lectora, resulta fundamental comprender cómo lee cada estudiante, qué procedimientos utiliza y cuáles requieren mayor apoyo.

Desde la psicopedagogía, esta perspectiva nos invita a observar los errores no solamente como respuestas incorrectas, sino como información potencialmente valiosa sobre el funcionamiento de los procesos lectores.

No se trata de ponerle más de 20 etiquetas diferentes a la dislexia. Se trata de reconocer que, detrás de un mismo diagnóstico, pueden existir distintas necesidades de intervención.


Referencias bibliográficas

Friedmann, N., & Coltheart, M. (2018). Types of developmental dyslexia. En A. Bar-On & D. Ravid (Eds.), Handbook of communication disorders: Theoretical, empirical, and applied linguistic perspectives (pp. 721–751). De Gruyter. https://doi.org/10.1515/9781614514909-036

Friedmann, N. (2023, 19 de abril). Dyslexia: How can we understand it, detect it and intervene? [Conferencia]. Collège de France, París. https://www.college-de-france.fr/en/agenda/special-events/learning-to-read-and-its-difficulties/dyslexia-how-can-we-understand-it-detect-it-and-intervene


Mercedes Lafourcade

Licenciada en Psicopedagogía

Directora de Editorial Basilisa

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